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martes, 8 de mayo de 2018

Personajes: Natsume Soseki











Hoy quiero haceros una breve introducción a uno de los escritores japoneses más conocidos. Puede que muchos penséis al leer esto en Murakami pero no. Hoy hablaremos un poco de Natsume Soseki

Es posible que a muchos el nombre no les suene, y es casi normal. No es precisamente un escritor moderno, aunque si os digo que su cara aparece en los billetes del 1000 yen entonces ya os sonará un poco. Bastará decir que es considerado en Japón como unos máximos exponentes de su literatura, y que sus libros son de lectura obligatoria

Natsume Soseki nació el 9 de febrero de 1867 como Natsume Kinnosuke (夏目 金之助) en la ciudad de Babashita que a día de soy estaría en el barrio de Shinjuku. Nació en una época de transformaciones sociales. El shogunato Tokugawa acababa de terminar y su nacimiento se produjo a poco de iniciarse la restauración Meiji. Un periodo que marca el paso entre el Japón feudal y tradicional a un Japón moderno que se abre a la cultura occidental. Nació en una familia de samurai, en una época en la que las castas fueron abolidas. Su familia no era rica, de hecho fue un hijo no esperado. Su madre tenía 40 años y su padre 53. Cuando nació su familia ya tenía cinco hijos y su llegada impuso problemas económicos que llevaron a que lo dieran en adopción a un matrimonio sin hijos. Permaneció con estos hasta los nueve años hasta que estos se divorciaron y volvió a su familia original donde fue bien recibido por su madre, pero no por su padre. Su madre murió cuando el tenía catorce años, así como dos de sus hermanos años más tarde. La infancia de Natsume no fue fácil, como el resto de su vida.

Natsume empezó sus estudios en lo que hoy es la escuela superior de Hibiya, donde entró en contacto con la literatura china de la que se enamoró. Sus padres desaconsejaron fuertemente su intención de convertirse en escritor. Por ello se matriculó más tarde en la universidad imperial de Tokyo (una de las más prestigiosas del país a día de hoy) pensando en cursar la carrera de arquitectura. Al mismo tiempo empezó a estudiar inglés que era necesario tanto en esta como en otras carreras.

Pero su amor por la literatura no le abandonó. Conoció a Masaoka Shiki, que a día de hoy es considerado como uno de los cuatro grandes maestros del haiku (una forma de poesía japonesa). Este lo introdujo en esta forma de arte y el empezó a publicar trabajos suyos firmados como “Soseki” que en chino quiere decir “terco”. Sus poemas siguen siendo muy leídos a día de hoy, e incluso hay una recopilación traducida al castellano (el sueño de la libélula). Finalmente haciendo honor a su seudónimo abandonó la idea de convertirse en arquitecto e ingresó en el departamento de literatura inglesa donde aprendió rápidamente el idioma. Poco después tradujo al inglés la obra del periodo Kamakura Hōjōki . Se graduó en 1893 y aparentemente se dedicó durante un tiempo a trabajos a tiempo parcial como graduado.

Tener en cuenta que estos trabajos eran pocos y mal pagados, y hay que comer. Al final Tuvo que aceptar un puesto de maestro en la ciudad de Matsuyama que se encuentra en la isla de Shikoku. Esto en el 1897 aproximadamente era lo más parecido al “el final del mundo”. Pensar que hablamos del siglo XIX, con transportes escasos y de una ciudad que en esos tiempos era poco menos que un pueblo, en una isla alejada. Para hacernos una idea se encuentra a más de 700 kilómetros de Tokyo. En esa época solo el viaje ya sería largo. Para una persona como Soseki interesada en la poesía y las artes, pasar de Tokyo a Matsuyama es como ser desterrado a los confines de la tierra. Con el pésame de sus amigos no le quedó más remedio que aceptar el trabajo.

Tras un año en esa ciudad, se trasladó a Kumamoto en la isla de Kyushu para ser profesor de inglés en la quinta escuela superior de esa ciudad.

Su experiencia se plasmó años más tarde de forma irónica en su magistral obra “Botchan” donde un señorito de ciudad se ve obligado a aceptar un trabajo como ese. Con todo Soseki no parece que perdiera el tiempo solo en enseñar a esos muchachos, porque también tuvo un matrimonio concertado con Kyoko Nakane. Una chica nacida en Hiroshima con la que permaneció toda su vida a pesar de que según parece nunca terminó de ser feliz con ella. Tuvieron cuatro hijas y permaneció en Kumamoto durante cuatro años.

Tras estos años llegó lo que parecía su gran oportunidad. El gobierno japonés le propuso una beca para estudiar y mejorar su inglés en Londres. A cambio de tres años en Londres se comprometió a su vuelta a ocupar la cátedra de filología inglesa de la universidad imperial reemplazando a Lafcadio Hearn (que también había trabajado en Kumamoto).

Esto aparentemente es lo que se llama “un chollo”. Pasar de una existencia relativamente anodina lejos del centro cultural que tanto amaba para ir a pasar unos años nada menos que a Londres, y ocupar a su vuelta una cátedra en la universidad más prestigiosa del país. Ni que decir que aceptó.

Pero las cosas no fueron tan bien como parece. Soseki lo pasó muy mal en Londres. La beca era muy insuficiente y pasó bastantes apuros económicos. Además el choque cultural fue bastante importante. La mentalidad japonesa chocó con la europea dejando a menudo a Soseki en la soledad. Sus conocidos y amigos en Londres no podían comprender cosas como “ir a contemplar caer la nieve”. La mentalidad japonesa y la occidental sufrieron varios choques como ese. Algunos pensaban que Soseki era “un tío muy raro”. Se cuenta que visitando la finca de un conocido adinerado, el alabó el musgo sobre las piedras de algunos muros, y este pensando que era una crítica velada en lugar de un elogio hizo que sus trabajadores limpiaran todas las piedras. Poco dinero, soledad e incomprensión. Soseki se refugió en las bibliotecas y leyó con avidez todo lo que pudo (y su obra se beneficiaría mucho de esto). Su beca era tan escasa  que no pudo ni permitirse estudiar en la universidad de Cambrigde como era su intención, y tuvo que hacerlo en un centro de estudios como el University College. A pesar de esa época que el mismo calificó como los más desagradables de su vida consiguió establecer algunas amistades que compartían su amor por la literatura.

Finalmente volvió a Japón a ocupar la cátedra en la universidad de Tokyo. Esto al menos le dio estabilidad económica, pero tampoco se puede decir que le gustara dar clases. Es entonces cuando empieza su producción literaria en forma de poemas haiku. Pero lo que le daría la fama no serían sus aportaciones a la poesía (numerosas y de calidad) sino sus novelas.

En 1905 publicó su primera novela Wagahai wa Neko de Aru conocida como “Soy un gato”. Una obra satírica que empezó como un relato corto para la revista “Hototogisu”. Una revista centrada principalmente en la poesía (que sigue editándose y es de las más famosas si no la que más en ese campo). Este primer relato fue continuado por diez entregas más a instancias de uno de los editores y se convirtió en su primera novela.

El protagonista de esta novela es un gato, que en tono de autosuficiencia y lenguaje propios de un noble describe la vida cotidiana de la familia con la que vive. Es un retrato irónico y sarcástico de la vida cotidiana en el periodo Meiji. Esta novela ha sido traducida a múltiples idiomas e incluso ha sido adaptada en un par de películas e incluso en animación.

Aquí se inicia una prolífica aunque lamentablemente corta carrera que concluiría en 1916, apenas once años después con su trágica muerte a raíz de una úlcera péptica. Durante esos años el éxito de sus novelas le permitió abandonar su puesto en la universidad y trabajar exclusivamente como escritor en el periódico Asahi Shimbun.

Poco después publicó lo que se puede considerar su primera novela (Soy un gato es más una colección de relatos que una historia con hilo conductor). En esta novela aprovechó su experiencia personal para narrar la historia de un “señorito” venido a menos que se ve obligado a aceptar un puesto de maestro en un pueblo y sus desventuras. En esta y otras de sus novelas abundan personajes cómicos pretenciosos, envidiosos, egoístas. Sarcasmo y humor agridulce salpican su obra mostrando las miserias de las relaciones humanas.

No podemos decir estrictamente que Soseki sea un autor cómico. Cierto es que su obra tiene una importante carga humorística, pero esta está teñida de las tragedias humanas de sus personajes. Retrata magistralmente la hipocresía de una sociedad donde las pretensiones y el aparentar posición son más importantes que el ser honrado. Muestra como tus “amigos” pueden fácilmente engañarte. Abundan en su obra los triángulos amorosos. Aun así su crítica no le exime de mostrar cariño y ternura cuando es necesario. La poesía aparece también en su obra a menudo mostrándonos otra de sus facetas como escritor.

A día de hoy es considerado como uno de los escritores más importantes en idioma japonés. El estudio de su obra es obligatorio en la escuela secundaria. Por otro lado su conocimiento de la literatura occidental hace que su obra sea fácilmente accesible para los lectores de otras culturas. Catorce novelas, cuentos cortos, ensayo, poesía. Casi parece imposible que el trabajo de toda una vida se produjera en poco más de una década. No tuvo una vida larga ni durante una parte importante de ella tampoco se puede decir que viviera feliz, pero sin duda dejó una huella en la literatura que permanecerá para siempre.

Como es usual en los autores japoneses, no toda su producción está disponible en nuestro idioma, pero sus trabajos más representativos si que son relativamente fáciles de conseguir en diferentes ediciones. Una búsqueda rápida por ejemplo en Amazon (por poner uno) me saca varias de sus obras como “Kokoro”, “Soy un Gato”, “La puerta”, “Botchan”, “Sanshiro” e incluso varios libros recopilando sus poesías como “Sueño de la libélula” o “Tintes del Cielo”.

También hay versiones en castellano de algún manga basado en su obra como “Kokoro” que se considera generalmente su obra cumbre.

Autores como Murakami lo ponen como su autor favorito. El gobierno japonés reconoce su obra poniendo su efigie en los billetes de 1000 yen en 1984 (y aún circula) y para los viajeros interesados existe un parque con su nombre y un café museo dedicado a su memoria cerca de la estación de Waseda. Su obra ha sido editada en diferentes idiomas y adaptada al cine, cómic, series de TV e incluso hay un manga con la historia de su vida (Botchan no Jidai)


domingo, 31 de mayo de 2015

Los templos

















Visitar Japón y no ver algún templo, viene a ser como ir a Barcelona y no ver la Sagrada Familia, ir a Burgos y no ver su catedral, bueno, supongo que captáis la idea.

Para el visitante es posible que todos los templos le parezcan iguales, pero en realidad hay una distinción bastante importante, ya que los templos mas numerosos en realidad corresponden no a una, sino a dos religiones.

Por un lado, tenemos templos budistas, entre los mas famosos podemos mencionar el Sensoji, el Zozoji o el Gokokuji por citar solo unos pocos. No esperéis una lista exhaustiva porque hay centenares de templos, desde algunos grandes hasta otros muy pequeños. Si uno mira un mapa de Tokyo, por ejemplo en la zona de Nippori se pueden encontrar fácilmente varias decenas de templos en poco espacio.

Por otro lado tenemos los templos sintoístas. Sin duda el mas famoso se ellos sería el Meiji, dedicado a la memoria de los emperadores Meiji y la emperatriz Shoken, el templo Nezu  o el polémico templo Yasukuni y como podéis imaginar muchos mas.

Claro, pero "un templo es un templo". Si, y no.

Obviamente para el que no conoce las diferencias se parecen, pero son conceptos muy diferentes. Para explicarnos un poco, hay menos relación en realidad entre un templo sintoísta y uno budista de la que pueda haber entre una iglesia católica y una mezquita.


Para entender esto es necesario un poco de historia. Tampoco mucho, no pretendo daros un cursillo, pero si explicar un poco las diferencias.

El sintoísmo es la religión tradicional de Japón. Fundada en tiempos inmemoriales. Es una religión animista, en el sentido de que atribuye un espíritu o "kami" diferentes manifestaciones de la naturaleza. Desde el propio sol o la luna hasta ríos, montañas e incluso árboles o incluso rocas. Incluye también un culto a los antepasados. No en vano a veces se habla del sintoísmo como "la religión de los ocho millones de dioses". No obstante hay que recordar que conceptos como dioses o incluso demonios no deben de ser tomados literalmente como sus contrapartidas occidentales.

El sintoísmo ha llegado a ser religión oficial hasta 1945, y de hecho proclamaba la divinidad del propio emperador, a quien se consideraba descendiente de los dioses (la monarquía japonesa es la mas antigua del mundo).

Sin extendernos mas sobre el asunto, pasemos a la otra gran religión de Japón: el budismo japonés.

El budismo llegó a Japón desde la península coreana allá por el año 552, y se extendió por el país. Se pueden hablar de varias sectas diferentes (lo mismo que del sintoísmo), y de hecho en Japón budismo y sintoísmo se han mezclado hasta cierto punto a través de los siglos, aunque en una relación no exenta de complicaciones, como un periodo comprendido entre el final del shogunato Tokugawa y la restauración Meiji en la que se llegó a perseguir e incluso a intentar eliminar el budismo del país.
Pero todo eso es historia. Interesante sin duda para muchos, pero no quiero extenderme mas de lo necesario. Nos basta de entrada con entender que aunque ambas religiones hayan tenido prestamos entre ellas, son religiones separadas, y que el budismo en Japón es una rama (en realidad mas de una) del budismo, teniendo en cuenta que el budismo como tal nunca ha sido tampoco en realidad un bloque monolítico.

Los japoneses suelen ser bastante pragmáticos respecto a las religiones. Existe un dicho que afirma que "Los japoneses nacen sintoístas, se casan católicos y mueren budistas" en el sentido de que a muchos no les importa acudir a templos de una u otra confesión, y lo de las bodas católicas en realidad son "bodas falsas" con la parafernalia católica que resulta mucho mas interesante y alegre que las bodas tradicionales sintoístas (y mas baratas).

Los templos también son diferentes, pero tengamos también en cuenta que a lo largo de los siglos se han dado muchas arquitecturas diferentes y que a veces no es sencillo para el profano distinguirlos. Hablando muy "en general" los templos budistas son mas recargados y coloristas, mientras que los sintoístas tienen a mantener cierta pureza de líneas y a ser mas sencillos.

En los mapas podemos distinguirlos fácilmente, ya que los templos budistas están señalados con una esvástica horizontal con las aspas en el sentido contrario a las aspas de un reloj, mientras que los templos sintoístas son señalados con un pequeño torii. Un arco que está a la entrada de los mismos de forma característica que se supone delimitan el espacio del templo y separan el terreno sagrado del profano.

En algún momento haré algunas entradas sobre los templos mas conocidos de la ciudad y me extenderé un poco sobre el tema. En todo caso son visitas si no obligadas, al menos si muy recomendables. En caso de tener poco tiempo nos podemos limitar a los dos mas famosos: El Sensoji de Asakusa, al que podemos llegar fácilmente desde la estación de metro del mismo nombre y el Santuario Meiji en Shibuya al que podemos llegar de forma igualmente sencilla desde la estación de Harayuku.

Es casi superfluo comentar que hablamos de recintos sagrados, y que se espera en los mismos que el visitante se comporte con cierta corrección y respeto. Si no por las religiones a las que representan, si por el que nos merecen al menos los visitantes a los mismos.

Como curiosidad no puedo dejar de comentar que en realidad casi todos los templos de Tokyo son reconstrucciones. Por un lado porque los templos son de madera, y están sujetos a una reconstrucción periódica. también han estado sujetos a varios desastres como incendios o terremotos, como el gran terremoto de Kanto de 1923. Igualmente recordemos que Tokyo fue abundantemente bombardeado con bombas incendiarias durante la segunda guerra mundial.

Debido a las reconstrucciones periódicas que se dan en estos templos, es posible que nos encontremos alguno "en obras" ocasionalmente. Afortunadamente la última reconstrucción del templo Sensoji concluyó hace relativamente poco, y no nos tocará otra (esperemos) hasta dentro de bastantes años



Finalmente, algunos recordatorios a modo de resumen:

En Japón hay dos religiones mayoritarias: Budismo y sintoísmo, con diferentes templos. Cada una de ellas con diferentes sectas, entendiendo como sectas las diferencias que pueda haber por ejemplo entre cristianismo, luteranismo, protestantismo, etc.

En muchos templos budistas aparecen esvásticas. Esto no son simbología nazi. Las esvásticas son un elemento muy arraigado en el budismo desde hace miles de años, no nos llamemos a engaño sobre ese extremo, ya que no es raro verlas en mapas o carteles indicadores y en diferentes elementos en los templos. Fue el nazismo quién se apropió de ese símbolo, no lo olvidemos.

El concepto de "dios" y "demonio" en el sintoísmo no son en absoluto extrapolables a contrapartidas en religiones como la cristiana o musulmana. Un "kami" es un espíritu de la naturaleza, y puede simbolizar el "kami" o "espíritu" de una montaña, un rió, un árbol o incluso una persona. Esos espíritus no tienen porque ser necesariamente "buenos" en el sentido que nosotros atribuimos a un único dios en el cristianismo, y sus "demonios" como por ejemplo los tengu no son "demonios" en el sentido que nosotros les podemos dar, ya que de hecho existe cerca de Tokyo por ejemplo, una "montaña sagrada de los Tengu" con templos dedicados a los mismos. "Dioses y demonios" no son en este caso mas que un intento de traducir conceptos que no tienen una equivalencia clara en nuestro idioma, pero el significado no es el mismo.

Existen ciertos rituales a cumplir para orar en estos templos, tales como lavarse las manos, dar palmas, reverencias, como se dan las limosnas y otros detalles como consultar fortunas, amuletos, etc. Esto será entrada en otra ocasión.

Normalmente se permite sacar fotos sin problemas en todos los templos, a menos que esté específicamente prohibido en algún caso concreto en parte del mismo. Especialmente restringido en ese aspecto está el templo de Ise, pero ese templo cae bastante lejos de Tokyo, y es posible que hable de este en otra ocasión.