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martes, 8 de mayo de 2018

Personajes: Natsume Soseki











Hoy quiero haceros una breve introducción a uno de los escritores japoneses más conocidos. Puede que muchos penséis al leer esto en Murakami pero no. Hoy hablaremos un poco de Natsume Soseki

Es posible que a muchos el nombre no les suene, y es casi normal. No es precisamente un escritor moderno, aunque si os digo que su cara aparece en los billetes del 1000 yen entonces ya os sonará un poco. Bastará decir que es considerado en Japón como unos máximos exponentes de su literatura, y que sus libros son de lectura obligatoria

Natsume Soseki nació el 9 de febrero de 1867 como Natsume Kinnosuke (夏目 金之助) en la ciudad de Babashita que a día de soy estaría en el barrio de Shinjuku. Nació en una época de transformaciones sociales. El shogunato Tokugawa acababa de terminar y su nacimiento se produjo a poco de iniciarse la restauración Meiji. Un periodo que marca el paso entre el Japón feudal y tradicional a un Japón moderno que se abre a la cultura occidental. Nació en una familia de samurai, en una época en la que las castas fueron abolidas. Su familia no era rica, de hecho fue un hijo no esperado. Su madre tenía 40 años y su padre 53. Cuando nació su familia ya tenía cinco hijos y su llegada impuso problemas económicos que llevaron a que lo dieran en adopción a un matrimonio sin hijos. Permaneció con estos hasta los nueve años hasta que estos se divorciaron y volvió a su familia original donde fue bien recibido por su madre, pero no por su padre. Su madre murió cuando el tenía catorce años, así como dos de sus hermanos años más tarde. La infancia de Natsume no fue fácil, como el resto de su vida.

Natsume empezó sus estudios en lo que hoy es la escuela superior de Hibiya, donde entró en contacto con la literatura china de la que se enamoró. Sus padres desaconsejaron fuertemente su intención de convertirse en escritor. Por ello se matriculó más tarde en la universidad imperial de Tokyo (una de las más prestigiosas del país a día de hoy) pensando en cursar la carrera de arquitectura. Al mismo tiempo empezó a estudiar inglés que era necesario tanto en esta como en otras carreras.

Pero su amor por la literatura no le abandonó. Conoció a Masaoka Shiki, que a día de hoy es considerado como uno de los cuatro grandes maestros del haiku (una forma de poesía japonesa). Este lo introdujo en esta forma de arte y el empezó a publicar trabajos suyos firmados como “Soseki” que en chino quiere decir “terco”. Sus poemas siguen siendo muy leídos a día de hoy, e incluso hay una recopilación traducida al castellano (el sueño de la libélula). Finalmente haciendo honor a su seudónimo abandonó la idea de convertirse en arquitecto e ingresó en el departamento de literatura inglesa donde aprendió rápidamente el idioma. Poco después tradujo al inglés la obra del periodo Kamakura Hōjōki . Se graduó en 1893 y aparentemente se dedicó durante un tiempo a trabajos a tiempo parcial como graduado.

Tener en cuenta que estos trabajos eran pocos y mal pagados, y hay que comer. Al final Tuvo que aceptar un puesto de maestro en la ciudad de Matsuyama que se encuentra en la isla de Shikoku. Esto en el 1897 aproximadamente era lo más parecido al “el final del mundo”. Pensar que hablamos del siglo XIX, con transportes escasos y de una ciudad que en esos tiempos era poco menos que un pueblo, en una isla alejada. Para hacernos una idea se encuentra a más de 700 kilómetros de Tokyo. En esa época solo el viaje ya sería largo. Para una persona como Soseki interesada en la poesía y las artes, pasar de Tokyo a Matsuyama es como ser desterrado a los confines de la tierra. Con el pésame de sus amigos no le quedó más remedio que aceptar el trabajo.

Tras un año en esa ciudad, se trasladó a Kumamoto en la isla de Kyushu para ser profesor de inglés en la quinta escuela superior de esa ciudad.

Su experiencia se plasmó años más tarde de forma irónica en su magistral obra “Botchan” donde un señorito de ciudad se ve obligado a aceptar un trabajo como ese. Con todo Soseki no parece que perdiera el tiempo solo en enseñar a esos muchachos, porque también tuvo un matrimonio concertado con Kyoko Nakane. Una chica nacida en Hiroshima con la que permaneció toda su vida a pesar de que según parece nunca terminó de ser feliz con ella. Tuvieron cuatro hijas y permaneció en Kumamoto durante cuatro años.

Tras estos años llegó lo que parecía su gran oportunidad. El gobierno japonés le propuso una beca para estudiar y mejorar su inglés en Londres. A cambio de tres años en Londres se comprometió a su vuelta a ocupar la cátedra de filología inglesa de la universidad imperial reemplazando a Lafcadio Hearn (que también había trabajado en Kumamoto).

Esto aparentemente es lo que se llama “un chollo”. Pasar de una existencia relativamente anodina lejos del centro cultural que tanto amaba para ir a pasar unos años nada menos que a Londres, y ocupar a su vuelta una cátedra en la universidad más prestigiosa del país. Ni que decir que aceptó.

Pero las cosas no fueron tan bien como parece. Soseki lo pasó muy mal en Londres. La beca era muy insuficiente y pasó bastantes apuros económicos. Además el choque cultural fue bastante importante. La mentalidad japonesa chocó con la europea dejando a menudo a Soseki en la soledad. Sus conocidos y amigos en Londres no podían comprender cosas como “ir a contemplar caer la nieve”. La mentalidad japonesa y la occidental sufrieron varios choques como ese. Algunos pensaban que Soseki era “un tío muy raro”. Se cuenta que visitando la finca de un conocido adinerado, el alabó el musgo sobre las piedras de algunos muros, y este pensando que era una crítica velada en lugar de un elogio hizo que sus trabajadores limpiaran todas las piedras. Poco dinero, soledad e incomprensión. Soseki se refugió en las bibliotecas y leyó con avidez todo lo que pudo (y su obra se beneficiaría mucho de esto). Su beca era tan escasa  que no pudo ni permitirse estudiar en la universidad de Cambrigde como era su intención, y tuvo que hacerlo en un centro de estudios como el University College. A pesar de esa época que el mismo calificó como los más desagradables de su vida consiguió establecer algunas amistades que compartían su amor por la literatura.

Finalmente volvió a Japón a ocupar la cátedra en la universidad de Tokyo. Esto al menos le dio estabilidad económica, pero tampoco se puede decir que le gustara dar clases. Es entonces cuando empieza su producción literaria en forma de poemas haiku. Pero lo que le daría la fama no serían sus aportaciones a la poesía (numerosas y de calidad) sino sus novelas.

En 1905 publicó su primera novela Wagahai wa Neko de Aru conocida como “Soy un gato”. Una obra satírica que empezó como un relato corto para la revista “Hototogisu”. Una revista centrada principalmente en la poesía (que sigue editándose y es de las más famosas si no la que más en ese campo). Este primer relato fue continuado por diez entregas más a instancias de uno de los editores y se convirtió en su primera novela.

El protagonista de esta novela es un gato, que en tono de autosuficiencia y lenguaje propios de un noble describe la vida cotidiana de la familia con la que vive. Es un retrato irónico y sarcástico de la vida cotidiana en el periodo Meiji. Esta novela ha sido traducida a múltiples idiomas e incluso ha sido adaptada en un par de películas e incluso en animación.

Aquí se inicia una prolífica aunque lamentablemente corta carrera que concluiría en 1916, apenas once años después con su trágica muerte a raíz de una úlcera péptica. Durante esos años el éxito de sus novelas le permitió abandonar su puesto en la universidad y trabajar exclusivamente como escritor en el periódico Asahi Shimbun.

Poco después publicó lo que se puede considerar su primera novela (Soy un gato es más una colección de relatos que una historia con hilo conductor). En esta novela aprovechó su experiencia personal para narrar la historia de un “señorito” venido a menos que se ve obligado a aceptar un puesto de maestro en un pueblo y sus desventuras. En esta y otras de sus novelas abundan personajes cómicos pretenciosos, envidiosos, egoístas. Sarcasmo y humor agridulce salpican su obra mostrando las miserias de las relaciones humanas.

No podemos decir estrictamente que Soseki sea un autor cómico. Cierto es que su obra tiene una importante carga humorística, pero esta está teñida de las tragedias humanas de sus personajes. Retrata magistralmente la hipocresía de una sociedad donde las pretensiones y el aparentar posición son más importantes que el ser honrado. Muestra como tus “amigos” pueden fácilmente engañarte. Abundan en su obra los triángulos amorosos. Aun así su crítica no le exime de mostrar cariño y ternura cuando es necesario. La poesía aparece también en su obra a menudo mostrándonos otra de sus facetas como escritor.

A día de hoy es considerado como uno de los escritores más importantes en idioma japonés. El estudio de su obra es obligatorio en la escuela secundaria. Por otro lado su conocimiento de la literatura occidental hace que su obra sea fácilmente accesible para los lectores de otras culturas. Catorce novelas, cuentos cortos, ensayo, poesía. Casi parece imposible que el trabajo de toda una vida se produjera en poco más de una década. No tuvo una vida larga ni durante una parte importante de ella tampoco se puede decir que viviera feliz, pero sin duda dejó una huella en la literatura que permanecerá para siempre.

Como es usual en los autores japoneses, no toda su producción está disponible en nuestro idioma, pero sus trabajos más representativos si que son relativamente fáciles de conseguir en diferentes ediciones. Una búsqueda rápida por ejemplo en Amazon (por poner uno) me saca varias de sus obras como “Kokoro”, “Soy un Gato”, “La puerta”, “Botchan”, “Sanshiro” e incluso varios libros recopilando sus poesías como “Sueño de la libélula” o “Tintes del Cielo”.

También hay versiones en castellano de algún manga basado en su obra como “Kokoro” que se considera generalmente su obra cumbre.

Autores como Murakami lo ponen como su autor favorito. El gobierno japonés reconoce su obra poniendo su efigie en los billetes de 1000 yen en 1984 (y aún circula) y para los viajeros interesados existe un parque con su nombre y un café museo dedicado a su memoria cerca de la estación de Waseda. Su obra ha sido editada en diferentes idiomas y adaptada al cine, cómic, series de TV e incluso hay un manga con la historia de su vida (Botchan no Jidai)


miércoles, 4 de abril de 2018

Literatura: Taiko












Aprovechando que estamos ahora en el apartado de historia por el periodo Muromachi, y dentro del periodo Sengoku aparecen los personajes más importantes de esa época, os hablaré del libro ideal para adentrarnos en la misma.

El libro al que hoy daremos un repaso se llama “Taiko”, y hace referencia no al instrumento musical de percusión tan conocido en Japón, y que se usaba también en las campañas militares. Hace referencia a un título que se concedía a los regentes retirados. Un emperador podía tener un “asistente” durante su infancia e incluso como adulto. En el primer caso se le denominaba sekkan (摂関) y en el segundo caso kanpaku (関白). El título de Taiko (太閤) se le solía dar un regente kanpaku retirado, pero en este caso se refiere a Hideyoshi. Esto es así porque al ser de origen plebeyo no pudo ser nombrado shogun.

Pero no adelantemos acontecimientos. Este libro (libros más bien) narran la infancia de Toyotomi Hideyoshi, de cómo entra al servicio del señor feudal Oda Nobunaga y de su ascenso paulatino desde ser un niño de familia humilde hasta llegar al puesto más poderoso del país. También nos narra lo que ocurre tras su muerte y el ascenso de Tokugawa Ieasu.


Estos libros no pretenden ser unos tratados estrictos de historia, de hecho es una versión novelada de los acontecimientos que aunque fiel a los personajes, fechas y acontecimientos se toma sin duda muchas libertades literarias para rellenar la falta de información personal en muchos casos.

El autor de estos libros es uno de los literatos más queridos y famosos de Japón: Eiji Yoshikawa.

Eiji Yoshikawa es el nombre de pluma de Hidetsugu Yoshikawa. Nació un 11 de agosto de 1892 en la provincia de Kanagawa, en lo que hoy es parte de la ciudad de Yokohama (al sur de Tokyo). Por problemas económicos en su familia se vio obligado a dejar la escuela a la temprana edad de 11 años. Entre otros trabajos, tuvo uno en el puerto de Yokohama donde tuvo un accidente que casi le cuesta la vida, de manera que se trasladó a Tokyo a trabajar como aprendiz en un taller de lacado. A pesar de abandonar la escuela a tan corta edad el siguió estudiando por su cuenta, interesándose sobre todo en la poesía y llegando a publicar cómics que eran acompañados de poemas haiku.

Con unos 22 años ganó un concurso de relatos con su “Un cuento de Enoshima”.  Poco después empezó a trabajar en el periódico Maiyu Shimbun en 1921 y en poco tiempo empezó a serializar su novela “Vida de Shinran” y a partir de ahí se convirtió en un escritor prolífico. Más de 20 obras, algunas de ellas de varios volúmenes a lo largo de los años (hasta más de 80 volúmenes en total). Hay que aclarar que muy pocas de  sus obras están traducidas al castellano, y pocas más al inglés. Su producción y popularidad eran tan grandes que se vio obligado a publicar bajo diferentes seudónimos. Se casó dos veces, fue además de un prolífico escritor un corresponsal de guerra. Fue tras esta época en la que escribió algunas de sus obras más famosas como la que nos ocupa y otras como “Mushashi” o “Romance de los tres reinos”

Murió el 7 de septiembre de 1962 por complicaciones son un cáncer a la edad de 70 años en Tokyo.

Yoshikawa ha recibido en Japón numerosas menciones y reconocimientos, siendo la mayor posiblemente la Orden de la Cultura (文化勲章 Bunka-kunshō) en 1960 y que premia a los escritores de especial relevancia japoneses.

Una parte importante de su obra no es original, sino una reelaboración de otras existentes (aunque tiene su producción propia, como el libro que nos ocupa). Esto es que cogió en más de una ocasión libros clásicos de difícil lectura, generalmente solo leídos por eruditos e historiadores y los convirtió en obras de fácil lectura para el público. Esto puede parecerles a algunos pueril, pero traer al gran público una obra como “El Heike monogatari” (un clásico del siglo XIII) y traerlo al gran público no tiene poco mérito. En España sin ir más lejos hay muchas versiones de “Don Quijote” que cambian mucho respecto al original, escrito en un español oscuro y complicado para muchos.

Taiko fue serializado en el periódico Asahi Shimbun, que sigue siendo a día de hoy el segundo diario más leído de Japón. Posteriormente se editó en once volúmenes en japonés, y en español se puede encontrar al menos en dos ediciones. Una en cinco tomos de la editorial Martínez Roca (que me temo estará más que probablemente descatalogada) y una más reciente de la editorial Quatemi en dos tomos.

Volviendo a la obra en si misma, esta incluye una gran cantidad de información en forma de nombres, fechas, clanes, batallas, estrategias y mil detalles que están históricamente contrastados. Por otro lado pensemos que es una novela histórica y obviamente no hay registros documentados ni de la infancia de Hideyoshi ni por supuesto de las conversaciones, chanzas y rumores que corrían entre los diferentes personajes en la época. Yoshikawa coge los datos históricos y los envuelve en una buena dosis de ficción en forma de relaciones entre personas. Lo cierto es que al margen de ser una ayuda interesante a la hora de entender esa época es también una novela interesante. Sin duda se inventó muchas cosas que simplemente no están documentadas, pero se las inventa teniendo en cuenta el carácter conocido de cada personaje. Por poner un ejemplo, nadie documentó como pidió la mano de su esposa Hideyoshi, pero Yoshikawa hilvana una ficción interesante y divertida que muy bien pudo ocurrir en realidad.

En lo que estaría relacionado con la calidad literaria, esta está fuera de toda duda. Es cierto que a menudo esto con gustos personales, pero Yoshikawa tuvo (y tiene aún) un enorme éxito de ventas, y no solo por los temas que toque en sus libros, sino porque es un escritor con una capacidad narrativa tremenda. Sus historias por decirlo de algún modo “enganchan”. Más si tenemos en cuenta que el formato original de muchas de ellas fue el de novela por entregas, y los autores de este género están obligados a mantener el interés del lector en fracciones pequeñas periódicas durante años. Hace falta un talento especial para ello y desde luego Yoshikawa lo tenía de sobra.



miércoles, 28 de marzo de 2018

Literatura: El libro de la almohada










Al haber realizado una entrada al libro “Genji Monogatari” parece preciso dedicar otro al libro más conocido de una autora que se considera generalmente “su competencia”: Sei Shonagon y su famoso “Libro de la Almohada”
Muy poco conocemos de ella. Sabemos que nació en el año 966 y murió aparentemente en el 1025 o 1192. La fecha exacta de su muerte es objeto de debate, y luego veremos porque.

Su nombre se supone que era Kiyohara Akiko o según otros Kiyohara no Nagiko. Y digo que se supone porque no hay constancia clara de su nombre. Shonagon (少納言) es en realidad un título que se podría traducir como “consejero de tercer rango” dentro de la corte imperial. Básicamente un funcionario de cierto nivel, pero sin llegar a una gran importancia. Estos funcionarios permanecieron durante los periodos Nara y Heian, perdiendo su posición en el Kamakura por la desaparición del poder efectivo por parte del entorno imperial. Era tradición en la corte nombrar a una dama haciendo relación a la posición de su padre o marido. Curiosamente ni su padre ni sus dos maridos conocidos tenían ese rango. Sei proviene del primer kanji del apellido de familia de su padre pronunciado en lectura japonesa.


Su padre fue Kiyohara no Motosuke. Un noble y poeta waka que aparece como uno de los “treinta y seis poetas inmortales” recopilada por Fujiwara no Kintō. Una recopilación de los poetas más famosos de los periodos Asuka, Nara y Heian. También se sabe que fue gobernador de las provincias de Kawachi (al este de Osaka) e Higo (una antigua provincia que se ubicaba en la prefectura de Kumamoto en la isla de Kyūshū.

Se casó con Tachibana no Norimitsu a los 16 años (algo normal en esa época) y tuvo un hijo llamado Norinaga. A los 27 entró a trabajar como dama de compañía en la corte de la emperatriz Fujiwara no Teishi. Una de las esposas del emperador Ichijō. Otra de sus esposas, la emperatriz Fujiwara no Shōshi fue quien tuvo como dama de compañía a Murasaki Shikubu.

Tras terminar su servicio a la emperatriz se divorció y se casó nuevamente con Fujiwara no Muneyo que era gobernador de la provincia de Settsu (hoy en día esa zona engloba buena parte de la ciudad de Osaka y Kobe)  y tuvo una hija.

No se sabe mucho de lo que le ocurrió tras finalizar ese servicio a la emperatriz, no se sabe si se casó más de dos veces y se cree que terminó su vida entrando en el clero haciéndose monja budista.

La competencia que se le atribuya con Murasaki Shikibu solo se asume a partir de algunas entradas del diario de esta, donde hace comentarios un tanto mordaces sobre ella, aunque alabando su habilidad literaria.

Antes de seguir deberíamos de hacer un breve inciso para aclarar algunos puntos. El periodo Heian es un periodo de florecimiento literario, sobre todo por parte de mujeres de la corte imperial. El principal motivo es que esas mujeres tampoco es que tuvieran mucho que hacer, y además ellas usaban el hiragana para escribir, mientras que los hombres debían de hacerlo usando los caracteres kanji que son mucho más complicados de dominar. Las acompañantes de las consortes imperiales competían a menudo en producciones literarias porque los méritos de las autoras eran compartidos por la emperatriz. Pensemos que un emperador con varias esposas implica que todas ellas de un modo u otro compiten para darse mayor importancia.

El libro de Shonagon está muy lejos del volumen y complejidad del de su supuesta competidora, de hecho es lo que se denomina un Zuihitsu (随筆). Esto son escritos de podríamos llamar ensayos sueltos, pensamientos e ideas breves. No hay un hilo conductor entre ellos. Son literalmente un “diario de almohada” que seguramente escribía al final del día anotando sus ideas y reflexiones, y guardaba en la almohada. Estas no son como las que conocemos, sino que eran unos pequeños cajones de madera, a menudo huecos.

El contenido de este libro es de este tipo, e incluye cosas tan peregrinas como cosas que le agradan o desagradan, chismes de la corte y pequeñas reflexiones.

Algo que llama la vista al leerlas es la complejidad de las normas de elegancia de la corte, su exclusividad y rechazo a “la plebe” por así decirlo. Una admiración y fervor incondicional para con su emperatriz. Aunque nos pueda parecer en ocasiones un dechado de esnobismo y clasismo, debemos de leer esas páginas teniendo en cuenta el ambiente en el que vivió la autora. La corte imperial era una diminuta fracción de la población del país, y vivía en un lujo y riqueza inimaginable para el resto del país. Además la vida en la corte incluía la posibilidad para las damas de aventuras con otros hombres, aunque estuvieran casadas. Se cree que Shonagon también participó en estas costumbres y así aparece reflejado de forma discreta en algunas de sus entradas.

El libro circuló durante siglos en forma de copias manuscritas, siendo impreso por primera vez en Japón en el siglo XVII. Lamentablemente se conocen varias versiones y el orden del mismo se ha perdido, siendo el actual una estimación. Como ya he comentado no es una historia con un hilo conductor, sino una recopilación de diferentes temas.

Si es famosa no es por sus recopilaciones, sino por un estilo de prosa extremadamente elegante, limpio y claro que se sigue usando mil años después como ejemplo en algunas escuelas japonesas. Obviamente es difícil reflejar eso en las traducciones.


No es el único caso de “diario de almohada” en la literatura japonesa. Del mismo periodo tenemos al poeta Kamo no Chōmei o al monje Yoshida Kenkō. Shonagon también escribía en la corte poesía waka y uno de sus poemas aparece en la famosa recopilación Ogura Hyakunin Isshu (小倉百人一首).

En Español se suele editar la versión traducida por María Kodama. Una conocida escritora, traductora y profesora de literatura argentina casada con Jorge Luis Borges. Aunque ella nació en Paraguai, aprendió japonés de su padre Yosaburo Kodama.

Autores como Borges u Octavio Paz han alabado esta obra

Ahora bien ¿Pero está bien o qué?

Pues empezaremos diciendo que no es muy larga, y que necesita de una cantidad importante de aclaraciones en el texto. Las costumbres, nombres, títulos y otros elementos de una corte de un país tan lejano, y de un periodo tan antiguo son inevitablemente diferentes y pueden confundir en ocasiones. El libro como ya se ha comentado es más una colección de pequeños ensayos, listas, críticas y reflexiones de una dama del periodo Heian. Tiene un interés indudable para entender un poco mejor la sociedad de ese periodo, aunque quizás decepcione un poco a quienes esperen una historia o hilo conductor.

Para los curiosos, un fragmento:

En la primavera, el amanecer. Su belleza es incomparable cuando a medida que la luz invade las montañas y las enrojece tenuemente sus perfiles, delgadas bandas de nubes violáceas se extienden sobre ellas

   En el verano, las noches. ¡Qué bellas son cuando brilla la luna, cuando en la oscuridad se entrecruzan enjambres de luciérnagas, o cuando son una o dos las que vuelan solitarias con sus luces fugaces; incluso cuando llueve!

   En el otoño, el atardecer. Es hermoso cuando el sol se acerca al contorno de las montañas, y cuando los cuervos regresan a sus nidos, de a dos, de a tres, de a cuatro, pero más encantador aún es ver a los gansos salvajes que vuelan alineados en el cielo distante, y nada comparable al momento en que cae el sol y empieza a oírse el soplo del viento o el canto de los insectos.

   En el invierno, las mañanas temprano. Indescriptíblemente bellas cuando la noche anterior ha nevado, pero también espléndidas cuando todo está cubierto de blanca escarcha. También cuando el frío no llega a ese extremo, pero la mañana es helada, y no deja de ser delicioso ver a los sirvientes ir de prisa encendiendo el fuego y llevando carbón de un lugar a otro.

   Cerca del mediodía, cuando el frío ha disminuido, nadie se preocupa por mantener el fuego de los braseros, y no es muy agradable constatar que lo único que va quedando son blancas cenizas.


miércoles, 14 de marzo de 2018

Literatura: El cuento del cortador de bambú















El “Taketori Mongatari” (竹取物語) es considerado frecuentemente el cuento mas antiguo de Japón, no obstante el primer documento escrito del que tenemos constancia es del siglo XV. Las referencias a este cuento a veces son difíciles de comprobar, pero como su acción transcurre en el periodo Heian que hemos visto recientemente, y es otra de las grandes obras populares de Japón creo que meceré una entrada.

La historia del cortador de bambú, conocida a veces como “El cuento de la princesa Kaguya” nos narra la historia de una modesta pareja de ancianos que viven en el bosque, donde el marido se gana la vida cortando bambú.

Un día ve un tronco de bambú que brilla, y decide cortarlo para ver su interior. Dentro del mismo encuentra una diminuta niña del tamaño de su pulgar. Decide entonces que esa niña es un regalo que le hacen los dioses tras años de rogarles por tener hijos y se la lleva a su casa donde crece rápidamente hasta alcanzar el tamaño de una niña normal. El crecimiento de la niña es constante hasta alcanzar el de una joven de extraordinaria belleza. En el bosque el anciano encuentra otros troncos de bambú con oro y otros tesoros en su interior que le sirven para vivir con el lujo que consideran adecuado para una muchacha de tal belleza.

La niña recibirá el nombre de “Kaguya Hime”  cuyo nombre hace referencia a su deslumbrante belleza. No tardarán diferentes príncipes de la corte en tener noticias de esta muchacha y cinco de ellos acudirán a pedir su mano en matrimonio. No obstante la muchacha no desea casarse, y para evitarlo pide como prueba de su amor a cada uno de los príncipes un objeto mítico imposible de conseguir. A uno le pide el cuenco de Buda, a otro una rama mítica de oro y piedras preciosas, a otro la piel de una rata de fuego, a otro la joya que se supone tiene un dragón y al último una concha de una golondrina. (si, suena raro pero son leyendas de la época). Ninguno de ellos consigue la prueba. Algunos intentan falsificarla, otros lo intentan y fracasan.


Pero las noticias sobre su belleza llegan hasta el palacio imperial, y el mismo emperador le pide matrimonio y que vaya a vivir a palacio. Ella confiesa entonces que no es de origen humano, sino que procede de la luna.

El príncipe insiste, pero ella pronto cae en la tristeza y melancolía. Preguntada por el motivo confiesa que siendo originaria de la luna, debe de volver pronto a ella de nuevo. Sus padres alarmados piden ayuda al emperador, que rodea la casa con soldados para impedir que los habitantes de la luna recuperen a su princesa, pero todo es en vano ya que una luna llena de gran luminosidad ciega a los soldados y hace que no quieran luchar. La princesa desaparece dejando una carta a sus padres despidiéndose de ellos y del emperador, aclarando que aunque no quería irse, debía hacerlo obligada.

Entonces el emperador envía a sus soldados a lo alto de la montaña mas alta de Japón: El monte Fuji (si, es la mas alta del país) para que quemen la carta de la princesa esperando que esta señal llegue a ella.

Años mas tarde, cayó de la luna la capa que le dieron los habitantes de la luna a la princesa, y un monje acudió al emperador para informarle de que la princesa estaba muy enfada por no haberse podido quedar en la tierra, y quería convertir toda la tierra en un lugar como la luna sin tiempo y sumida en la noche eterna. Para evitarlo debían intentar sellar a la princesa para siempre. Para ello el monje usó un espejo de palacio y los cinco objetos que pidió a sus pretendientes. La princesa al saberlo en su furia convirtió al monte Fuji, que hasta entonces era solo una montaña en un volcán (obviamente no, el Fuji siempre ha sido un volcán). Desde entonces se dice que los temblores y erupciones de este volcán se deben a la furia de la princesa.

El cuento en castellano puede encontrarse en algunos formatos, como los que os pongo a continuación




Versión ediciónes Chidori
Versión de ediciones Trotta

Aunque posiblemente es mas conocido en occidente este cuento por la extraordinaria adaptación animada que hizo Isao Takahata en 2013 (en España en el 2016) con el estudio de animación Ghibli (posiblemente uno de los mejores del mundo).

Esta versión es de una belleza prodigiosa, con una animación hecha a mano usando técnicas de acuarela es a nivel técnico un “tour de forcé” impresionante. Con una música extraordinaria del gran compositor Joe Hisaishi nos narra una versión mas corta de este cuento, que finaliza cuando la princesa abandona la tierra.





Esta película de animación es en mi opinión imprescindible para cualquier amante del cine, incluso para quienes consideran a la animación un género menor y en general para cualquier amante de la cultura japonesa. Es muy difícil expresar en palabras lo que se siente al ver esta obra maestra de inmensa sensibilidad y belleza. Aclamada por la crítica a nivel mundial es una de esas obras que “o la has visto o no”. Se pueden verter ríos de tinta (aunque sea electrónica) sobre esta película, pero solo viéndola, su es posible en japonés con subtítulos (y la experiencia vale la pena) se puede entender la belleza de este cuento y la tremenda belleza de esta adaptación. No es una historia con final feliz estilo Disney, es un bellísimo y desgarrador cántico a la libertad, la alegría y también a la tristeza. Quizás no apta para niños pequeños pero si para cualquier adulto de paladar delicado.



Aparte de en esta película, resultaría imposible citar todas las apariciones en uno u otro medio, así como las diferentes adaptaciones que se han hecho sobre esta historia. Su condición de cuento clásico lo convierte en una popular fuente de inspiración. Aparece en varias series populares de animación japonesa, pero también es una fuente de inspiración en occidente donde podemos encontrar una adaptación en la película “Claire” del 2001


https://www.filmaffinity.com/es/film454612.html

Como dato curioso adicional, Japón envió en el año 2007 una sonda a la luna y a esta sonda se le conocía también como “Kaguya”. El nombre se escogió mediante una votación popular


lunes, 12 de marzo de 2018

Literatura: Genji Monogatari













Mencionado ya en la entrada sobre el periodo Heian, la obra del Genji Monogatari (源氏物語) merece una entrada por si misma.

La importancia de esta obra es comparable, por establecer un paralelismo al “Don Quijote” para la literatura en español. Lamentablemente hasta hace no muchos años era prácticamente imposible obtener en el mercado de habla hispana de una edición, y no digamos ya una de calidad de esta obra. Afortunadamente esta situación se ha corregido y disponemos actualmente de varias ediciones, incluyendo una que es una traducción directa del original.


Pero empecemos por la autora. Generalmente se considera que esta obra fue escrita por Murasaki Shikibu (紫 式部  978 DC – 1014 DC). En nuestro idioma esto se traduce como “Dama Murasaki”. Una mujer de la corte imperial del periodo Heian emparentada con la familia Fujiwara que vivió casi toda su vida en la corte imperial. Durante buena parte de su vida esa corte fue regida por el emperador Ichijō Tennō, y durante su reinado se considera que el periodo Heian alcanzó su máximo esplendor. No solo encontramos durante su reinado la obra de Murasaki, sino también la de Sei Shōnagon (清少納言). Otra dama de compañía que escribió otro clásico de la literatura japonesa conocido como “El libro de la almohada”.

Murasaki nació en una familia de literatos. Hija de Fujiwara no Tametoki y nieta del famoso poeta “waka” Fujiwara no Kanesuke que a día de hoy cuenta con muchos lectores interesados en su poesía.  Casada con un noble de su misma clase social tuvo una hija con el nombre de Daini no Sanmi que también se labró una reputación como poetisa. También escribió un diario que se considera igualmente una obra clásica del periodo Heian

Pero fue la obra de Murasaki la que le ganó el favor de la corte e hizo que se convirtiera en una dama de la corte de la emperatriz Fujiwara no Shōshi. Murió en Kyoto en el 1014 y su tumba es a día de hoy un lugar muy visitado 

También hay algunas estatuas dedicadas a la memoria de esta escritora, como la que se encuentra en el templo Ishiyama-dera de la ciudad de Ōtsu, en la ciudad de Fukui, en Uji y la lista sigue


También hay algunas estatuas dedicadas a la memoria de esta escritora, como la que se encuentra en el templo Ishiyama-dera de la ciudad de Ōtsu, en la ciudad de Fukui, en Uji y la lista sigue

La obra en sí misma no tiene título, ni aparece en el mismo el nombre de la autora. De hecho hay controversia acerca de si toda la obra es suya o algunas partes fueron escritas por su hija. Con todo dejaremos esas especulaciones para los expertos y nos centraremos en la obra.


El cuento de Genji es una obra extensa. Las ediciones en español suelen exceder las 1300 páginas y suele aparecer en dos o mas tomos. El original se escribió en japonés clásico usando el silabario hiragana conocido en esa época como “onnade” y eso añade dos complicaciones mas a la traducción. Una es el uso de caracteres ligeramente diferentes a los actuales, o algunos que ya no se usan. El otro problema tiene mas que ver con el idioma japonés en si mismo. La escritura japonesa usa kanas, que son caracteres que simbolizan sonidos de silabas. El castellano usa letras de origen romano y griego, y cada silaba se produce por una combinación de una o mas consonantes con una vocal (o solo vocales). En el kana encontramos las mismas vocales que en el castellano, pero únicamente una consonante suelta que es la “N”. El resto de los sonidos silábicos se crean asignando un carácter a cada uno. Algunos son los mismos con una pequeña marca para diferenciarlos, podéis consultar este enlace para hacernos una idea mas clara:



El japonés escrito usa también ideogramas de origen chino conocidos como kanji. Estos ideogramas tienen varias lecturas, pero además acarrean un significado. Cuando una palabra puede hacer referencia a varias cosas (como en castellano “Banco” que puede ser un asiento o una empresa financiera) lo deducimos por el contexto, mientras que en japonés se distingue por el kanji utilizado. Al estar escrita en kana aparecen a menudo confusiones de este tipo que no siempre son fáciles de distinguir, mas cuando hablamos de una obra ambientada en la corte imperial de hace mas de mil años.

Y es que la obra se escribió para las mujeres de la corte. Un grupo social relativamente pequeño con unos usos y costumbres muy particulares. Su lectura incluso en una traducción directa resulta en ocasiones complicada por el respeto que se tiene al original, donde a menudo se omiten nombres de personajes pasando a identificarlos de forma indirecta. La costumbre de que la nobleza se expresara a menudo mediante citas a poemas famosos  o proverbios tampoco ayuda.

Algunas ediciones que se han basado en traducciones al inglés o Alemán omiten fragmentos de contenido homosexual o sexo bastante explicito, la única versión que conozco que es directa y completa sería la de  Hiroko Izumi  Shimono e Iván Pinto Román del Fondo Editorial de la Asociación Peruano Japonesa. Las otras dos adaptaciones, la de Ediciones Atalanta y la de Destino se basan en versiones en otros idiomas y contienen adaptaciones para facilitar su lectura y posiblemente censuras contenidas en las versiones en las que se basan. Dejo a elección de cada uno el buscar una u otra.

Pero pasemos a la obra. El cuento de Genji nos narra la historia desde su nacimiento hasta su muerte (y mas allá) de un personaje ficticio de esa corte llamado “Hikaru Genji” o “Genji el resplandeciente”. Un joven noble de la corte y sus diferentes amores con varias mujeres a lo largo de los años. En la novela es un hijo del emperador Kiritsubo con una dama de rango inferior de la corte (la poligamia era común entre la nobleza, así como el tener no solo esposas, sino también concubinas). El joven conocerá y mantendrá relaciones con diferentes mujeres de diferente condición, hasta que insatisfecho por no encontrar a la mujer perfecta adoptará a una niña llamada Murasaki a la que criará para conseguir su ideal. Lamentablemente ella no podrá darle hijos.


La historia pasará desde el Genji niño a adolescente, adulto y pasará a narrarnos sus líos en la corte, su caída en desgracia y exilio y posterior retorno. Una historia que abarca desde su vida hasta su muerte e incluso un poco mas allá. Una obra que incluso con la dificultad ocasional de su lectura por los motivos antes mencionados, y porque está ambientada en una cultura muy diferente a la nuestra atrapa al lector por su fuerza e interés. Antes que desgranar la historia, prefiero centrarme en otros aspectos y dejar a cada uno el descubrir por si mismo esta joya de la literatura universal

Existe en la ciudad Uji al sur de Kyoto un museo dedicado íntegramente a esta obra


Se puso en circulación en el año 2000 una edición de billetes de  2000 yen que en su parte trasera incluye una escena de esta obra con un retrato de la autora en la esquina inferior derecha.

La historia de Genji se ha adaptado en multitud de formatos. Una película de 1951 dirigida por Kôzaburô Yoshimura, otra con el mismo nombre en 1966 dirigida por Kon Ichikawa, y otras mas hasta actualmente en el 2011 con el nombre de Genji Monogatari: Sennen no Nazo. Seguro que me dejo varias en el tintero. También se ha adaptado al manga y a otros formatos. Muchas historias se inspiran directa o indirectamente en este libro.



La pregunta obvia sería ¿Pero me va a gustar el libro?
Bueno, eso es un aspecto personal que me resulta imposible averiguar. A mi me gustó mucho y lo encontré una lectura apasionante no ya por conocer las costumbres y organización de la corte imperial Heian, sino porque además la historia es buena. La trama es interesante y llena de personajes. El príncipe Genji es un romántico a la búsqueda de un ideal y los personajes de la obra son seres humanos que aman y odian. Al margen de su valor como documento histórico lo cierto es que Murasaki se revela como una gran escritora y mejor novelista. Lo importante a veces no es solo la historia que se cuenta, sino el modo en el que se cuenta. Incluso teniendo en cuenta los casi mil años de la historia, y que estamos leyendo una traducción y no el original el libro engancha. Por otro lado no podemos obviar que el ambiente en el que se narra el libro es muy diferente a cualquiera actual y que en ocasiones podemos perdernos entre tanto personaje y mas cuando los nombres de los mismos varían en ocasiones.

En cualquier caso personalmente encuentro el libro apasionante, pero como en todo os recuerdo que esto no es mas que una opinión personal